zaronaasakura
No sé qué fue lo que hice para que esto pasara; simplemente dormí y, de un momento a otro, me encontraba sentado en una banca con la cabeza llena de recuerdos que no me pertenecían.
El dueño de este cuerpo se llamaba Samael, un personaje secundario de la novela "La rosa roja y la rosa blanca", una historia de romance que mi hermana solía leer. Según ella, era algo muy interesante.
La novela trataba de dos chicos: uno era la rosa roja, un miembro de la alta sociedad, hijo de un empresario y próximo heredero, que buscaba con desesperación a su prometido, un Omega que había desaparecido hace varios años. Por otro lado, la rosa blanca era un Omega, hijo de una sirvienta que trabajaba en la casa de un niño rico, también Omega. Poco después, se descubrió que este Omega era realmente el hijo adoptivo de la pareja, siendo el reemplazo del prometido del chico de la rosa roja.
Cuando se reveló que el Omega era el verdadero hijo, echaron al otro, y ese fue el principio de la historia de amor entre ambas rosas. El final del reemplazo fue triste; sin apoyo, terminó siendo un Omega de burdel, y fue asesinado por uno de sus clientes después de negarse a seguir siendo tocado.
Había una razón específica por la que él fue el reemplazo: no solo por su apariencia física, sino también porque poseía una joya que únicamente pertenecía al dueño original. Esta joya había sido encontrada entre basura, y él se la puso porque le parecía bonita. Sin saber que esa decisión sería su sentencia de muerte, intentó deshacerse de la joya; sin embargo, fue precisamente al intentar hacerlo que lo descubrieron. Cuando explicó dónde la había obtenido, perdieron la esperanza de encontrar al nuevo joven maestro y lo tomaron a él como su reemplazo.