Alana10261
No se odiaron por error.
Se odiaron porque verse de cerca era peligroso.
Lucas llegó a la universidad decidido a no sentir. Mateo llegó para provocar, romper límites y mirar demasiado profundo. Un asiento compartido y un proyecto obligatorio los empujan a una guerra constante de palabras, silencios y miradas que duran más de lo debido.
Lo que empieza como rechazo se vuelve tensión.
La tensión, deseo.
Y el deseo... un problema que ninguno quiere admitir.
Entre orgullo, celos y besos que no deberían pasar, ambos descubrirán que el odio no siempre quiere decir "aléjate".
A veces solo significa: no te acerques tanto... porque no voy a saber cómo soltarte.