itislovermoon
Lando creció con apoyo. Franco con presión.
Uno aprendió que equivocarse era parte del camino. El otro que equivocarse podía costarle todo.
Y sin saberlo, sin buscarlo, sin elegirlo todavía,
sus mundos estaban a punto de tocarse.
No como rivales, no como enemigos.
Sino como dos pibes que, por primera vez, iban a mirarse más allá de la camiseta.