sextriix
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Ella es cuerpo antes que idea; mΓΊsculos tensos bajo la piel, pulmones que arden cuando se sumerge demasiado, manos fuertes marcadas por la sal y el entrenamiento. El mar no la imagina, la reconoce porque pesa, porque empuja el agua al nadar, porque deja calor cuando se sienta sobre la arena hΓΊmeda. Y aun asΓ, hay algo en ella que no termina de anclarse del todo; una quietud que no es pasividad, una mirada que parece quedarse flotando cuando su cuerpo ya se moviΓ³. Vive en esa frontera donde lo corpΓ³reo sostiene lo invisible, donde cada respiraciΓ³n es real, cada latido insiste, pero el espΓritu se desliza suave, como si no necesitara permiso para existir un poco mΓ‘s allΓ‘. No es un contraste, es un equilibrio. Piel que siente, alma que no se deja encerrar.