sus-ana
Checo suspiró, tratando de evitar pensar en ello. El día de la boda se acercaba, y con él, la necesidad de enterrar esos fantasmas. Pero la pregunta persistía, punzante como una astilla: ¿Podría realmente ser feliz, construyendo un futuro sobre una base de secretos y dudas?
Dos semanas antes, en la euforia posterior a la carrera en Japón, nada de esto parecía importar. Sergio había tenido un buen rendimiento, al igual que George, su novio, que había quedado en séptima posición. Estaba emocionado por la boda, pero ya entonces, había noches en las que no podía dormir, consumido por la incertidumbre. Ahora, mientras se probaba el traje de novio, la misma pregunta resonaba en su cabeza, amenazando con desmoronar la fachada de felicidad que tanto se había esforzado por construir. ¿Sería capaz de decir "sí, acepto", sabiendo que una parte de su corazón pertenecía a otro?