sannin
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Desde niño, Naruto Uzumaki comprendió algo que nadie a su alrededor parecía notar:
en el mundo ninja, gritar no te hace fuerte... solo te vuelve predecible.
Mientras Konoha lo veía como un fracaso ruidoso y torpe, Observaba. Escuchaba. Entrenaba.
No buscaba reconocimiento, no competía por atención y jamás mostró todo lo que era capaz de hacer.
Lejos del odio ciego y de la sed de gloria, desarrolló una mentalidad distinta: paciente, analítica y peligrosamente madura para su edad.
Un talento real, pulido desde la observación y la disciplina, no desde el ego.