gat061220
Hinata lleva un año enamorado de Kageyama. No ha sido fácil guardárselo: lo ve todos los días, lo escucha gritarle en la cancha, lo siente cerca... y aun así, está a años luz de poder decirle la verdad.
Hasta que, una noche, después de ganar un partido, salen a celebrar con todo el equipo. Kageyama se emborracha, y en medio del ruido, de las luces y de esa torpeza tan suya... se le declara.
Hinata siente que el mundo por fin encaja. Que lo imposible pasó.
Pero al día siguiente, Kageyama no recuerda nada.
Y cuando Hinata lo llama "amor", él solo lo mira con miedo, se aparta y le grita que todo fue un error.
Que eso no debió pasar.
Que lo siente.
Después de eso, nada vuelve a ser igual.
Pasa el tiempo. Kageyama se casa con alguien más. Invita a todos los del equipo a su boda... incluso a Hinata.
Y él va.
No porque quiera, sino porque no puede dejar de quererlo.
Esa noche, completamente borracho, Hinata se sube al escenario y canta.
No dice nombres.
No hace escándalos.
Solo canta una canción que lo dice todo: lo que fue, lo que dolió... y lo que sigue ahí.
Y Kageyama lo entiende.
Tarde.
Pero el amor real no siempre llega en el momento perfecto. A veces llega cuando ya se ha roto todo.
Y entonces toca reconstruir.
Poco a poco.
Con miedo, con paciencia.
Con amor, otra vez.
Esta es la historia de dos personas que tardaron en encontrarse de verdad.
De un corazón roto que no dejó de sentir.
Y de una promesa silenciosa:
Aunque duela amarte...
Siempre serás tú.