Cass897
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Antes de Mahidevran y Hürrem, hubo un nombre que hizo temblar al imperio y que se grabó para siempre en el corazón del sultán.
Suleymán el Magnífico era un gobernante imponente, dueño de un poder absoluto y respetado en todo el mundo conocido. Pero hubo una mujer que llegó a ser mucho más que su compañera: su igual, su fuerza y su debilidad. La llamaban la Sultana de Hierro, porque tenía el alma firme como el acero y el corazón capaz de amar con una intensidad sin límites. Miray era amada como ninguna otra, admirada por su sabiduría y belleza, y temida por quienes se atrevían a ser sus rivales, pues su poder no tenía límites.
Esta es la historia de la mujer que reinó con mano firme y corazón noble: la sultana Miray, la leyenda más grande que el palacio de Topkapi jamás conoció.