Arisitaab
"El mundo no se acaba por un amor fallido ni por una traición" fue una verdad que a la protagonista le costó aceptar. Durante un tiempo creyó que el dolor era definitivo, que nada volvería a ser igual después de lo vivido. Pero el tiempo, silencioso y paciente, le mostró lo contrario. Tras todo lo que pasó, volvió a sonreír, a confiar, y -más difícil aún- a creer en sí misma. Aprendió a renacer incluso después de haber recibido una bala en el corazón, entendiendo que algunas heridas no matan, solo enseñan a vivir de nuevo."