pinky-abejita
Va solo una semana al año.
a un pueblo chico alejado de todo, es su escape, su lugar tranquilo... hasta que lo conoció a él.
Santi.
Siete días alcanzaron para crear algo que no pudieron explicar, algo sin nombres, sin promesas... pero imposible de olvidar.
El problema no fue enamorarse.
El problema fue que solo podían verse una vez al año.
Y aun así, cada reencuentro dolía más que el anterior.
Porque hay historias que no están hechas para durar todos los días...
sino para quedarse para siempre, incluso en la distancia.