anii_krl
- MGA BUMASA 11
- Mga Boto 11
- Mga Parte 18
La lluvia golpeaba el cristal del coche como mil dedos impacientes, borrando el camino frente a Mía. Se había desviado de la carretera principal buscando ese "ángulo perfecto" que solo el campo nocturno podía ofrecer a su cámara, pero el mapa de su teléfono se había convertido en un rastro de píxeles muertos.
Cuando el motor tosió y se detuvo en mitad de un sendero de barro, el silencio que siguió fue absoluto. Fue entonces cuando las vio: luces.
Pequeñas bombillas amarillentas y parpadeantes dibujaban la silueta de unas carpas que se alzaban contra el cielo negro como colmillos de lona. Parecía un espejismo, un circo olvidado que el tiempo había decidido escupir en mitad de la nada. Sin otra opción y con el frío calándole los huesos, Mía bajó del coche.
El suelo del campamento era una mezcla de serrín y lodo que amortiguaba sus pasos. No había música, ni risas, ni el olor dulce del algodón de azúcar. Solo el chirrido de una polea oxidada y el olor a humedad.
Mía se detuvo frente a la entrada de la carpa más grande. Una cortina de terciopelo rojo, pesada y polvorienta, la separaba del interior. Algo en su pecho le advirtió que diera media vuelta, que volviera a la seguridad de su coche cerrado, pero la curiosidad de la fotógrafa fue más fuerte.
-¿Hola? -susurró, pero su voz se perdió en el viento.
Apartó la lona. Un paso fue suficiente para cruzar la frontera entre su vida normal y el infierno. Un paso fue lo único que necesitó para ver lo que nadie debería ver, y para que la mirada de un extraño -fría, hermosa y mortal- se clavara en ella, sellando su destino antes de que pudiera dar el primer paso para huir.