albagmz18
Lidia no quería cambiar de vida, solo dejar de sentirse perdida. Pero a veces la vida no pide permiso; llega, arrasa, y te obliga a mirar de frente todo lo que fingías no ver.
Entre ciudades nuevas y lugares que parecen espejos, entre afectos que desordenan y silencios que curan, aprenderá que no todos los finales son pérdidas, ni todas las despedidas un adiós. Algunas, son solo el principio para volver a encontrarse.
Descubriréis, como ella, que crecer también es romper, que amar no siempre significa quedarse, y que soltar puede ser la forma más valiente de sostenerse.