jveritt
Will no sabe cómo decir lo que siente, así que lo escribe. En cartas que nunca llegan a destino guarda pensamientos sobre la atracción, el miedo y la confusión de crecer en un lugar donde el silencio parece más seguro que la verdad. A su alrededor, cuatro chicos marcan su camino: uno que lo entiende sin preguntas, otro que despierta el deseo y la contradicción, uno que transforma el dolor en música y otro que parece tenerlo todo. Entre miradas que duran demasiado, fiestas, partidos nocturnos y canciones a media luz, Will atraviesa el proceso de aceptarse en un tiempo que aún no estaba listo para escucharlo, pero que empieza, lentamente, a dejar espacio para la esperanza.