_annaclosed
Dicen que el destino no se equivoca, pero a mí me ha mandado directa al infierno. O bueno, a lo que los demás llaman un "paraíso": Lake Forest.
Obligada a empezar de cero en un mundo de apariencias, dinero fácil y familias perfectas que dan asco, solo tengo una cosa clara: en cuanto cumpla los dieciocho, me largo de aquí. No necesito a un padre que juega a ser adulto, ni un vecindario pijo que me mire por encima del hombro, y mucho menos a nadie que intente arreglar mis piezas rotas.
Al fin y al cabo, ya aprendí por las malas que nadie está obligado a quedarse. Pero el destino, como siempre, tenía otros planes.