NinnaRoss
JiMin solo quería escapar del ruido de la fiesta.
Pero termina en la cocina buscando más cerveza, con la única persona que ha sido su debilidad constante.
YoonGi.
Lo que siempre fue un juego miradas largas, palabras cargadas, promesas dichas entre risas, deja de serlo cuando la distancia desaparece. Cuando las manos se atreven a ir más allá y las palabras ya no suenan a broma. Porque YoonGi no está jugando esa noche.
Y JiMin tampoco quiere que lo haga.
Respiraciones entrecortadas, besos que exigen más de lo que deberían y una tensión que ya no puede sostenerse, ambos cruzan ese límite que llevaban demasiado tiempo provocando. Y una vez que lo hacen, ya no hay vuelta atrás.