hola_tengohambre
Hay días en que Suga Koushi cree que el sol se mete en el gimnasio antes de que él llegue. No es la luz de la tarde, ni los focos del techo. Es un chico de cabello naranja, rizos imposibles y una sonrisa que pesa menos que una pluma pero calienta más que cualquier cosa. Mientras entrena a Hinata Shouyou, Suga descubre que sus ojos no pueden dejar de seguirlo, que sus manos buscan sus rizos sin permiso, que su pecho se llena de algo dulce y a la vez punzante. Y cuando el resto del equipo confirma en voz baja lo que él ya no puede negar -que Hinata es hermoso, que tiene magia, que cada día está más adorable-, Suga entiende que no está viendo crecer a un jugador. Está enamorándose de una persona entera.