JOsanblas
Mateo aprendió a vivir en silencio. En su casa, las palabras no se decían; se acumulaban en el aire volviéndose insoportables. En su mundo, la culpa siempre señala al mismo nombre.
Por eso, cuando una grieta invisible se abre en los cimientos de su realidad, nadie lo nota... excepto él. Aislado y vulnerable, encuentra consuelo donde no debería: en una presencia que lo observa y entiende sin juzgar. Algo que, en su mundo, resultaba impensable.
Pero ser comprendido tiene un precio. La opresión, la soledad y el deseo desesperado de ser visto crean una tentación letal: aceptar esa mano tendida. Provocando que mateo vaya cambiando. No es algo que desee pero lo acepta, porque algo -o alguien- ha empezado a corromperlo.