SabakunoAmbar
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-Tengo trece hermanos. Nuestro hermano mayor juega en el Barcha y está en el once titular -explicó ella con un orgullo palpable en su vocecita infantil.
-¿De verdad? Debe ser un jugador excepcional -comentó Rin, terminando la primera colita con habilidad y cuidado.
-¡Sí! ¡Es el mejor jugador del mundo entero! Mi hermano siempre nos cuida, nos compra regalos, nos lleva a todos sus partidos y gana por nosotros. Nos lleva a muchos lugares divertidos. Mis hermanos y yo queremos encontrarle una novia o un novio porque se lo merece mucho -contó Sofía con entusiasmo creciente, moviendo las manos mientras hablaba.
Rin sonrió con genuina ternura mientras completaba la segunda colita.
-Pues espero de corazón que encuentren a esa persona perfecta para él. Listo, ya terminé.
Sofía se giró con los ojos brillantes de pura alegría.
-Creo que ya la encontré -dijo mirándolo directamente con inocencia desarmante.
Rin la miró confundido, pero antes de que pudiera responder, Sofía extendió dos broches adorables en forma de conejito, cada uno con una pequeña cicatriz en forma de cruz en el ojo izquierdo.
-¿Me podrías poner estos broches por favor?
Rin los tomó con cuidado y los colocó con precisión en las colitas recién hechas.
-Listo. Luces absolutamente hermosa, Sofía.
-Gracias, chico de los ojos turquesa bonitos -respondió ella con una sonrisa radiante que iluminaba todo su rostro.
La niña se levantó de un salto, llena de energía, y corrió hacia el otro lado del Camp Nou donde un grupo numeroso de niños de cabello blanco y ojos rojos jugaban entre risas. Un joven de aproximadamente la misma edad que Sae, alto, de complexión ágil y delgada, con cabello blanco nieve despeinado de manera natural y ojos carmesí intensos, la levantó en brazos sin esfuerzo alguno. Una cicatriz característica en forma de cruz atravesaba su ojo izquierdo, dándole un contraste único y memorable. Sofía le susurró algo al oído con emoción, señala