Aera_71393
No creo en distracciones. El poder se sostiene con control, con silencio, con límites claros.
Eso pensaba... hasta que Kim Seoyun cruzó la puerta de mi oficina. Ella es eficiencia, calma, profesionalismo absoluto. Demasiado perfecta para no ser peligrosa.
No hace preguntas innecesarias. No baja la mirada. Y eso ─eso es un error en mi mundo─. Entre reportes, órdenes y silencios prolongados, algo empezó a tensarse.
No se dice. No se toca.
Pero está ahí. Vivo. Esperando. Porque en este edificio, las reglas son claras.
Y aun así, hay miradas que desafían todo.