satiricalsmile
Chan pensó que había escuchado mal la petición de su general. Sin embargo, Hyunjin lo observaba desde abajo con expresión firme, el cabello negro rozándole las esquinas de los ojos rasgados, aguardando sin prisa la respuesta de su rey.
Se arrodilló antes de pronunciar aquello que había deseado durante tanto tiempo. El temor a la reacción de Chan lo había hecho callar en el pasado, pero ya no. Había cambiado de parecer.
La situación fuera del reino se agravaba.
El silencio en la sala del trono se volvió insoportable antes de que el rey, por fin, hablara:
-Esto que me pides es demasiado peligroso, Hyunjin.
Hyunjin sostuvo su mirada un instante, luego otro más, y se incorporó despacio sin apartar los ojos de Chan.
-¿Por qué es demasiado peligroso? -preguntó mientras avanzaba, subiendo los cinco escalones que los separaban, sin rastro de amenaza en sus movimientos.
-Porque ese hombre es un desertor y, por si fuera poco... -Chan dejó que la pausa se extendiera más de lo que a Hyunjin le agradaba- también es un traidor. -El rey terminó de acortar la distancia entre ambos-. Él te traicionó.
Cuatro ojos oscuros se enfrentaron sin ceder. Chan había tocado un punto vulnerable, aún abierto en el pecho del general. Aun así, Hyunjin no retrocedió. Exhaló pesadamente antes de hablar de nuevo.
-Escúchame... déjame desposarlo.
Chan cerró los ojos un breve instante, intentando medir cuán desesperado sonaba aquello. Cuando Hyunjin volvió a hablar, su voz descendió hasta apenas un susurro, destinado solo a él.
-Cásame con él. Cuando accedí a darte mi corona y a pelear esta guerra por ti, me prometiste que podría tener lo que quisiera. Quiero a Félix.