NahirFernandez9
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Thea siempre estuvo acostumbrada a ser deseada, mirada, buscada. Para ella, el amor nunca fue un misterio ni una necesidad urgente, sino un juego cómodo que sabía manejar.
Hasta que lo conoce a él.
Atticus no irrumpe en su vida de forma ruidosa. Aparece en silencio, como una sombra que observa, espera y aprende. Lo que comienza como una atracción silenciosa se transforma lentamente en algo más profundo, más oscuro... y mucho más peligroso.
Para Atticus, Thea no es solo una chica: es una idea, una obsesión, una necesidad que invade cada pensamiento, cada deseo, cada impulso. Investigarla, imaginarla, buscarla, poseerla. Todo se justifica si el final es estar con ella.
Limerencia no es una historia de amor convencional. Es el retrato de un vínculo marcado por la obsesión, el deseo, la intensidad emocional y los límites difusos entre amar y necesitar. Un relato donde la atracción quema, la mente traiciona y el lector se ve arrastrado a preguntarse hasta dónde puede llegar alguien que confunde el amor con la obsesión.
Porque a veces, estar "locamente enamorado" no es romántico.
Es peligroso.