m4nchaes_s
Guadalupe Villalobos y Kassandra Quezada son amigas desde hace años. Años. No es una amistad cualquiera, es de esas que crecen contigo, que están en todas tus etapas, en todas tus versiones. De esas que ya son parte de tu vida, no algo aparte.
Hace unos años empezaron juntas un podcast llamado Las Alucines. Y todos ven lo que hay ahí: risas, historias, confianza, miradas cómplices. Pero hay algo que no se dice. Algo que nunca se ha dicho.
Porque los ojos nunca mienten.
Y nadie mira a Guadalupe como la mira Kassandra.
No es una mirada normal. No es una mirada cualquiera. Es una mirada que se queda un segundo más de lo necesario. Como si estuviera memorizándola. Como si Guadalupe fuera algo que no quiere perder nunca.
Las dos tienen novio. Las dos construyeron una vida como se supone que debía ser.
Pero la diferencia es que Guadalupe sí está enamorada del suyo, Juan. Se nota. Es real. Es sincero.
Y Kassandra...
Kassandra no.
Ella también tiene novio, Arturo, pero no siente nada por él. Está ahí, pero no está. Porque todo lo que siente... lo siente por Guadalupe.
Y nadie lo sabe.
Nadie.
Porque Kassandra nunca lo dijo. Nunca lo va a decir.
Se lo guarda en el pecho.
Se lo guarda en el silencio.
Se lo guarda en la forma en que la mira cuando Guadalupe no se da cuenta.
Y tal vez Guadalupe nunca lo sepa.
Pero eso no cambia nada.
Porque los ojos nunca mienten.
Y Kassandra siempre la mira como si la amara.