KaulitzRB
- Reads 1,505
- Votes 22
- Parts 12
"No me busques en el pulso de tu brazo, Tom. Búscame en el aire que respiras, en cada nota musical. Ojalá hubiera tenido cien años para sostener tu mano eternamente, pero si muero hoy, es para que tú nunca conozcas el invierno."
Para Bill y Tom Kaulitz, el amor nunca fue una elección, sino una conexión de almas que ya fue proscrita desde hace miles de años atrás. Eran dos mitades de una sola carne, de un solo latido, de un solo pulso. Gemelos unidos por un hilo invisible que se tensaba cada vez que Tom, preso de la ansiedad, buscaba desesperadamente el pulso en el brazo de su hermano gemelo, Bill. Ese latido era su única brújula, la prueba rítmica de que su otra mitad aún caminaba con fuerza.
Pero el destino no siempre favorece a los justos de corazón, puesto que sus destinos ya se encontraban sentenciados por Drácula, un monstruo que llevaba cuatro siglos sepultado en el luto. Al verlos, el Conde no veía a dos extraños; vio el reflejo de su propia tragedia. En Bill, Drácula reconoció su propio tormento: ese amor devocional y miedo de perder a la persona que amas, y en Tom, vio la reencarnación de la fragilidad y la luz de su amada Elizabetha. Un alma tan pura como ella debía de haber reencarnado en un ser de luz como él; y, que por fin, tenía frente a sus sentidos.
Cada noche, el Conde obligaba a Bill a escuchar historias que eran espejos rotos. Relatos donde Bill veía a Tom hundirse en un abismo, y, aunque corría hasta que sus pulmones estallaban, algo siempre le impedía alcanzarlo. Era el recordatorio de que en un juego de sombras, uno debe de vivir en la luz, y el otro, entregarse a la oscuridad.
Bill comprendió que para que Tom pudiera vivir esos cien años que el destino le había prometido, él tendría que entregarse al abismo. Porque el amor no es sobrevivir juntos, es asegurar que el otro nunca deje de respirar, aunque eso signifique que el pulso que Tom encontraba en su brazo se apagara para siempre.
"-Ahora mi coraz