Yuji solo tenía planeado trabajar un par de meses en esa gran hacienda, pero la vida es caprichosa, y su corazón será arrebatado por el hijo del dueño.
Yuji y Megumi terminan trabajando en una hamburguesería.
Megumi necesita comenzar a contribuir a los gastos en su casa.
Y Yuji acaba de mudarse a la capital porque su padre se enamoró de un citadino que conoció hace dos semanas.
Megumi no quería ninguna fiesta de cumpleaños, pero tanto su padre como su padrino lo orillaron a ser el centro de atención en el día que él solo quería salir con Yuji, quién ahora era su chambelán.