MystieZol
No todo lo que existe puede verse.
Hay cosas que viven en la periferia, en los bordes del ojo que nunca miran lo suficiente, en el segundo exacto en que parpadeas y algo cambia de lugar sin que lo notes. Hay cosas que caminan entre las multitudes y respiran el mismo aire y pisan las mismas aceras y nadie, jamás, las ve.
No porque se oculten. Sino porque verlas exige aceptar que el mundo es más grande, más antiguo y más peligroso de lo que cualquier persona razonable está dispuesta a admitir.
Es más cómodo no ver.
Siempre lo ha sido.
Y ese quizás ha el mayor triunfo del demonio, no esconderse del mundo, sino convencer al mundo de que nunca fue real.
Pero hay quienes saben. Quienes vieron lo que no debían ver, o fueron encontrados por lo que no querían encontrar, o simplemente nacieron del lado equivocado de una línea invisible que divide lo que se conoce de lo que se ignora por instinto de supervivencia.
Para ellos, la ignorancia no es una opción.
Para ellos, el mundo es exactamente lo que la mayoría teme que sea.
Y a veces, muy pocas veces, alguien que no sabe nada cruza esa línea sin querer, y descubre que del otro lado hay algo mirándolo de vuelta.
Esta es una de esas historias.
Lo que hagas con ella es decisión tuya.
Saber, o no saber. Esa siempre ha sido la pregunta.