EscritorSinTitulo
No necesito más que un par de teclas y dar cuerda al par de ideas que me parten la cabeza. Desenredar el nudo que las aprieta, y soltar todo lo que siento.
Vamos allá... tu puedes Óscar. Llevas haciéndolo desde ya bien chico.
Y es que no sabéis cómo se siente estar a punto de sembrar el fruto.
Yo que estuve desde que la idea era microscópica, tan solo una semilla.
Desde esa primera frase, esas primeras palabras que perdidas conectaban.
Una idea que resultó ser un párrafo. Un párrafo se convirtió en un capítulo.
Y el capítulo llegó a ser borrador, sin supervisar ni corregir pasó al siguiente,
y sin querer ya eran miles de palabras y decenas de páginas. De ahí el agobio
de qué me quedo y qué no, dejarlo, volver, frustrarme, poner los cimientos;
MAR ADENTRO. DÍAS DE INSPIRACIÓN Y DÍAS QUE NO APETECÍA NI RESPIRAR.
Darle vueltas a si fue una buena idea, si esto valdrá para algo, si debo continuar,
tumbar mi orgullo y mis barreras, seguir viento en popa, pasar de la centena,
que el texto tome forma, perderme en su inmensidad, verlo en perspectiva...
Y podría seguir mil y un párrafos contando lo que supuso ese lapso en el que escribí Mi Biblia, Mi Pequeño Mapa Por Escrito en el que retracto lo que viví, una narración autobiográfica lo más cruda y honesta que pudo ser.
No quiero desvelar más pistas, más que lo he hecho de corazón,
desde lo más profundo de mis cicatrices, para lo más puro y auténtico,
para que lo lea quien lo lea, sepa lo escribí con cuidado y con cariño.
Quise ser lo más fiel a mi voz y a mi estilo, y es un orgullo poder contarlo.
Joder. Han sido años hasta llegar aquí. Pero ya hemos llegado.
¿Ahora qué?
Darle salida a todos esos ejemplares.
Y tú, no te quedes sin el tuyo, leerás algo que te dejará sin voz.