YoFalacia
Liam Álcivar tiene 20 años, es lindo y su vida amorosa es tan patética que debería venir con advertencia: "objeto de prueba para futuros errores". En Guayaquil, donde el sol quema y el bochinche se escucha en todos lados, él solo intenta pasar desapercibido, sobrevivir a la universidad y, de paso, descubrir cómo carajos se siente que alguien se quede.
Porque nadie se queda.
Lleva años coleccionando idiotas: el que lo ghosteó después de tres meses, el que lo trató como opción, el que lo quiso a escondidas, el que lo usó para pasar el rato. Y en el medio, una pregunta que le late en el pecho como una herida que no cierra: ¿soy yo? ¿Ser lindo no es suficiente?
Detrás de cada broma, de cada comentario pasivo-agresivo, de esa forma suya de reírse de todo, Liam esconde lo que nunca aprendió a decir: que tiene miedo, que está cansado, que no sabe si algún día alguien lo va a elegir de verdad. Porque si te burlas del vacío, tal vez el vacío no te trague entero. El problema es que, a fuerza de no llorar, ya ni siquiera sabe qué es lo que realmente siente.
Siempre le dijeron que los lindos no lloran. Pero nadie le explicó que los lindos también se rompen, también pasan noches enteras preguntándose si son suficientes, o si pueden omitir el rechazo de personas muy cercanas a ellos.
Los Lindos no Lloran no es una historia más sobre desamor. Es la historia de un tipo que usó el humor como escudo, el sarcasmo como armadura y el orgullo como mentira, hasta que la vida le cobró la factura con intereses. Y ahora, entre el calor de una gran ciudad y una soledad que no eligió, tendrá que decidir si seguir riéndose para no sentir... o animarse a llorar todo lo que nunca lloró.
Porque a veces, lo más difícil no es encontrar amor. Es estar dispuesto a sacrificar algo para obtenerlo, porque nada en esta vida es gratis.
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Capítulos extensos :)