Spiderman_Black
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Wednesday Addams no creía en el amor a primera vista.
De hecho, no creía en el amor, punto. El amor era una construcción social diseñada para vender tarjetas de felicitación y chocolates mediocres. Era una debilidad, una distracción, un error químico en el cerebro que la gente romantizaba para sentirse menos sola en un universo frío y vacío.
Hasta que la vio.
No le prestó atención al principio. La gente no le interesaba. Pero cuando se sentó y la chica se movió ligeramente, Wednesday vio algo que la dejó paralizada.
La chica llevaba una sudadera rosa. Y en la capucha, cosidas con un cuidado que delataba horas de trabajo manual, había dos orejas de conejo.
Orejas.
De conejo.
Rosa.
Wednesday sintió algo extraño en el pecho. Algo que no había sentido nunca. Algo que se negó a identificar como "ternura" porque esa palabra no existía en su vocabulario.
Siempre preguntándose cómo sería hablar con ella, tocarla, hacerla reír.
Pero Wednesday no sabía hablar con la gente. No sabía acercarse sin parecer una amenaza. No sabía ser suave o tierna o normal.
Así que se quedaba atrás, observando, acumulando datos inútiles sobre conejos por si algún día, en algún universo paralelo, se armaba de valor para decirle algo.
Y en medio de todo eso, una sudadera rosa con orejas de conejo se convirtió en el centro del universo de Wednesday Addams.
Sin que Enid lo supiera.
Sin que Wednesday lo admitiera.
Pero era cierto.
La chica de la sudadera con orejas de conejo había robado algo que Wednesday no sabía que tenía.