Michelle23892497
«¿Cómo pretendes cuidar el corazón de otros niños, si el tuyo está tan roto que ni siquiera puedes cuidar de ti misma?»
Esa fue la sentencia que escoltó a Delilah fuera de París. Con un nombre que carga el estigma de la impotencia y una historia tejida a base de comparaciones crueles, Delilah huye... Se refugia en la Psicología Infantil y en un departamento para dos donde el silencio de la segunda habitación le recuerda, noche tras noche, que sigue siendo la perdedora de una partida que nunca pidió jugar.
Pero en el caos eléctrico de Manhattan, las profecías a veces se encuentran.
Vienna llega desde Italia con las manos marcadas por las agujas y el alma casi blindada. Diseñadora de modas por instinto y superviviente por necesidad, Vienna carga con su propia condena: la de una familia que llamó a su arte "una pérdida de tiempo" y un apellido que suena a algo que nunca llega a terminarse. Ella no solo diseña ropa; construye armaduras de seda para no tener que mostrar las cicatrices que le dejó el desprecio que le dejo su pasado.
Cuando sus mundos colisionan en una noche de Noviembre, bajo el neón parpadeante de una cafetería francesa, la ecuación cambia.
En medio de exámenes de psicología, bocetos de alta costura y de ideas a medio terminar, ambas descubrirán que la salvación no es algo que se encuentra, sino algo que se diseña, juntas intentarán demostrar que un apellido no es un destino y que, a veces, para dejar de huir de uno mismo, solo hace falta que alguien más se siente a tu mesa a las tres de la mañana.