brocheta55555
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Nueve años. Ese era el tiempo que había pasado desde que Katsuki Bakugo vio por última vez el destello eléctrico en los ojos de Denki Kaminari. Nueve años de un silencio sepulcral, roto únicamente por los rumores de la prensa y las fotos robadas de un alfa que se había convertido en el héroe más temido y respetado, pero también en el más solitario.
Katsuki lo tenía todo: fama, fortuna y un matrimonio de conveniencia con Camie que no era más que una fachada de cristal, fría y vacía. Pero por dentro, el fuego de sus explosiones se sentía como ceniza. Nunca pudo olvidar el aroma a vainilla y ozono, ni la forma en que Denki se aferraba a él antes de que las presiones familiares y un error estúpido lo obligaran a alejarse.
Lo que Bakugo no sabía era que, mientras él firmaba autógrafos y ganaba batallas, en un rincón tranquilo de la ciudad, un omega de cabellos rubios luchaba su propia guerra. Denki no se había ido solo; se había llevado consigo el secreto más grande de la dinastía Bakugo. Cuatro secretos, para ser exactos. Cuatro niños con ojos carmesí y una voluntad de hierro que crecían llamando "papá" a un recuerdo.
El destino, caprichoso y cruel, decidió jugar su última carta en la boda de Iida y Ashido. Un hotel de lujo, un reencuentro inesperado en el lobby y el choque brutal de dos feromonas que nunca dejaron de reclamarse.
Bakugo esperaba encontrar a un exnovio resentido. Lo que encontró fue a un omega más fuerte, marcado por la vida, y a cuatro "mini-explosiones" que lo miraban con un desafío que solo un Bakugo podría poseer. El celo estaba cerca, la paciencia se había agotado y la bestia interna del alfa finalmente había despertado.
Esta vez, no habría despedidas. Esta vez, Katsuki reclamaría lo que era suyo, aunque tuviera que quemar el mundo entero y anudar al omega hasta el cansancio para asegurar que nadie volviera a separar lo que la sangre y el instinto ya habían unido.