beckahh_
- Reads 938
- Votes 134
- Parts 5
Trabajar para Miranda Priestly nunca fue solo un empleo; era una prueba constante de carácter, donde cada orden tenía filo y cada silencio decía más de lo permitido. Andy Sachs aprendió a resistir, a no cruzar límites... a no mirar demasiado.
Pero hay cosas que no se pueden controlar: miradas que se sostienen un segundo de más, palabras que pesan distinto, una cercanía que incomoda... y atrae.
Porque en Runway todo está perfectamente calculado.
Hasta que deja de estarlo, y lo que comienza como un enfrentamiento se convierte en algo mucho más peligroso: algo imposible de ignorar.