"No deberías estar con alguien como yo" su ceño se frunce ante mis palabras.
"No eres tan mala como crees. Solo estás rota, como todos nosotros" toma mi mano y me mira a los ojos, no me tenía miedo.
"¿No te cansas de esto? Me gustaría comprar una casa en la playa y pasar el resto de mis días sin hacer nada más que disfrutar" admito limpiando la sangre de mi arma.
"Cuando todo esto acabe te prometo que compraremos esa casa"