queteimportaeh
Keiju nunca ha sido bueno diciendo lo que siente.
Prefiere guardarlo en silencios, en miradas rápidas, en pequeños gestos que espera... alguien entienda.
Especialmente Minje.
Porque Minje es ese tipo de persona imposible de leer: a veces cercano, a veces distante, como si siempre estuviera a un paso de irse sin darse cuenta de lo que deja atrás.
Así que cuando Keiju reúne el valor para darle algo tan simple como su liga de cabello, no espera demasiado... solo una señal, una respuesta, algo.
Pero lo que empieza como una pequeña indirecta se convierte en un juego de emociones, dudas y momentos que ninguno de los dos sabe cómo nombrar.
Entre pasillos llenos de ruido, amigos entrometidos y sentimientos que crecen en silencio...
Keiju y Minje tendrán que descubrir si lo que sienten es solo confusión...
o algo que vale la pena sostener.
Aunque eso signifique arriesgarse a perderlo todo.
Porque a veces, lo más difícil no es amar...
es atreverse a demostrarlo.