Esta es la historia de cómo una niña pule su propio cristal para protegerse del mundo, hasta que el destino la sienta en un banco de madera frente a la única persona capaz de ver a través de él.
Una historia sobre el amor como acto de libertad, la aceptación incondicional y el coraje de ser uno mismo. Porque a veces, para encontrarte, necesitas que alguien te enseñe a mirar desde otro ángulo.