Onestar_2112
A los veintidós, Seong Gi-hun pensaba que su mala racha de desgracias ya había finalizado, sin embargo el destino tenía otros planes; Hwang In-ho de treinta y uno, un hombre hecho de invierno: frío, recto e impecable. Secuestra a Seong Gi-hun.
Lo que empieza como juegos de palabras, provocaciones sin disimulo y miradas que dicen más que mil palabras. Se convierte en una clase de obsesión, y posiblemente algo llamado... síndrome de estocolmo.
Un secuestro que jamás debió convertirse en un pulso emocional.
Un chico que debería temer, y un hombre que debería soltar.
Pero no lo hacen.
En este libro, la oscuridad no llega de golpe: se desliza, suave, paciente, como un veneno dulce. Gi-hun aprende a respirar en el encierro mientras In-ho descubre que controlar no es lo mismo que poseer. Entre cartas que arden y silencios que pesan, ambos se consumen despacio, sin prisa... como si destruirse lento fuera la única forma de mantenerse vivos.
Es una historia de dolor que se derrite en deseo, de miedo que se confunde con necesidad, y de dos almas que se devoran sin tocarse. Un amor imposible, prohibido y lento... tan lento que duele. Tan lento que quema.