meminis_
- Reads 604
- Votes 77
- Parts 32
Hannah no supo qué pensar al ver aquella dedicatoria romántica en un libro que Severus Snape le había prestado, en la que una tal Sarah le juraba amor eterno. Su curiosidad adolescente prendió como chispa en la yesca, sin imaginar que se levantaría un incendio en el que la identidad, la pérdida, el deseo y la magia no solo arden: consumen.
Estaba tan distraída con lo que parecía una novela de romance juvenil, que no vio que a su alrededor las tinieblas estaban emergiendo y acechado. Y quizá, para cuando se diera cuenta, sería demasiado tarde.