birrella_Schneider
En un mundo donde algunos recuerdos se desvanecen antes de nacer, Erick Lirant vive aferrado a pequeños destellos: un cuaderno gastado, un nombre pronunciado con cariño, una promesa que aún no comprende. Es un chico hecho de luz tenue, siempre al borde de desaparecer, pero con un corazón que insiste en recordar incluso aquello que ya no está.
A su alrededor, la vida continúa en tonos difusos... hasta que aparece Dominis, un muchacho que brilla como un sol tardío. Su presencia rompe la quietud, ilumina rincones que Erick no sabía que tenía, y despierta una fuerza nueva: el deseo de no olvidar, de no perder, de no perderse.
Entre burlas que hieren, silencios que curan y noches donde las estrellas parecen acercarse solo para escucharlos, surge un lazo inesperado. Uno frágil como el papel del diario de Erick, pero tan real que duele.
Porque la luz también hiere cuando uno ha vivido demasiado tiempo en la penumbra.
Mientras el mundo intenta arrastrarlo hacia el olvido, Erick descubre que hay personas capaces de sostenerte incluso cuando no recordás quién eras. Y que a veces, una sola noche -de dos estrellas solitarias- puede cambiar lo que el destino parecía haber escrito con tinta cruel.
Esta es la historia de un chico que teme desaparecer...
y de otro que decide verlo, aún cuando nadie más lo hace.
Una historia de memoria, pérdida, esperanza y un cariño que nace donde la vida más duele.
Un rastro de luz en medio de la oscuridad. Una tragedia suave. Un reflejo eterno.