PinkDiosma
México, años 40.
Alastor prometió volver. Lucifer prometió esperar.
Uno cumplió su promesa.
El otro ya no estaba para verlo.
Lo que vino después no tiene nombre en ningún santoral, pero en los caminos solitarios del pueblo lo llaman El Charro Negro: ese jinete de sonrisa dulce y ojos vacíos que aparece cuando la luna está llena y el viento huele a tierra mojada.
Dicen que busca algo.
Dicen que nunca lo encuentra.
Dicen que si lo escuchas reír en la oscuridad... es porque ya estás demasiado cerca.