niniseaofstories
El viento del campamento llevaba consigo un presentimiento extraño aquella tarde, como si el destino estuviera a punto de escribir algo que nadie podría borrar.
Haley Evadne D'amore caminaba con la gracia natural que parecía seguirla a donde fuera. Su cabello rubio brillaba bajo el sol como si perteneciera a algo más que este mundo, y sus ojos, tan suaves a simple vista, escondían un poder que pocos conocían... y que aún menos podían resistir. Hija de Afrodita, sí, pero no como las demás. Haley no solo inspiraba amor: podía moldearlo, torcer pensamientos, susurrar ideas directamente en la mente de otros. Un don tan hermoso como peligroso.
Y ella lo sabía.
Por eso evitaba usarlo.
Por eso evitaba acercarse demasiado.
Hasta que lo vio.
Percy Jackson.
El chico que parecía cargar tormentas en la mirada y el mar en los latidos. El héroe del que todos hablaban... y el único que no reaccionó como esperaba cuando sus miradas se cruzaron. No hubo distracción. No hubo encanto inmediato. Solo desconfianza.
Y, curiosamente, un leve desafío.
Haley frunció apenas el ceño.
Percy, por su parte, ya había decidido algo incluso antes de conocer su nombre: no le agradaba. Había algo en ella que no encajaba, algo demasiado perfecto, demasiado... controlado. Y Percy nunca había confiado en lo que parecía perfecto.
Dos mundos opuestos.
Dos fuerzas que no debían mezclarse.
Pero el destino -caprichoso, cruel y un poco romántico- ya había comenzado a entrelazarlos.
Porque a veces, el mayor enemigo... es quien termina conociendo cada rincón de tu corazón.
Y esta historia no comenzaría con amor.
Comenzaría con una chispa.