Starrynigh18
Cuando tan solo tenía cinco meses de nacida, mis padres me abandonaron. Viví en una casa de acogida hasta los tres años pero, fuera de eso, mi vida ha sido muy buena.
Antes de adoptarme, mis padres, Layla y Gregory Cooper, habían intentado un montón de veces tener un hijo; para su mala suerte no pudieron y por eso decidieron adoptarme. Siempre me dicen que fue amor a primera vista; que, desde el momento en que vieron mi pequeña cara regordeta, supieron que yo sería la niña de su vida.
Y creo que así fue, o eso me gusta pensar. Crecí llena de amor ya que, para ellos, fui una niña que trajo esperanza a la familia. Todos mis parientes me colmaron de cariño en cuanto me vieron y creo que por eso nunca pasó por mi mente buscar o saber algo de mis padres biológicos.
Me gusta pensar que fue gracias al afecto y la atención que me brindaron que resulté ser una niña superdotada; y no lo digo yo, lo dicen mis profesores y mi familia. Siempre había sido la número uno de mi clase, por lo que todos esperaban lo mejor de mí, y yo también lo hacía. Por eso, cuando tenía tan solo seis años y supe que lo mío era la escritura, comencé a planear mi vida con base en ello.
Mis padres, en muchas ocasiones, me decían que a veces no era bueno planearlo todo, que dejarse llevar no estaba mal; pero para mí, la frase "dejarse llevar" no existía. Si no estaba planeado con anticipación y anotado en mi libreta, jamás lo haría. La perfección para mí lo era todo... o bueno, lo fue hasta que lo conocí a él.
Aiden Russell, con su cara de modelo arrogante, sus ojos grises que te dicen todo pero a la vez nada, y con sus acciones que siempre te confunden y no te dejan planear algo en concreto. Él sí que me descolocó, y eso me vuelve loca, ya que actúa como si nada y me obliga a reaccionar sin pensar, sin planificar. Mi vida, que siempre había sido perfecta, comenzó a tener grietas que me sacan de quicio.
Y eso le gusta: le gusta volverme loca.
Y creo que