CharlieJames192
Para Christopher Bang, su hijo omega de dieciocho años no era más que una moneda de cambio; la pieza perfecta para saldar una deuda millonaria con el implacable Lee Minho. Minho no buscaba amor, pero bastó con que el frágil muchacho de ojos dorados levantara la vista para que el capricho y la posesividad lo gobernaran.