Azoth99
A quien, por destino de mi cobardía, mi sentir ha sido libre,
y por quien, por su favor y su buena compañía, me encuentro aquí,
me ha sido de menester ser el gestor de esta humilde entidad
que gratuitamente siento; y siento no poder estar contigo.
Mi traición es escribir de esa manera, pero creo que está bien. La franqueza lleva consigo la real justificación de nuestra (o mi) falta de entrega. Hace tres años solo he dado tres pasos, y ojo que no lo digo con el deseo de crear una metáfora; lo pensé hace un par de días atrás y ya se me olvidó el enredo que me llevó a decir tal cosa. Me concentro en esta empresa, trato de mostrar y demostrar el mayor número de sentimientos para no hacer latero este chaleco que zurzo sin demora.
Tengo dos problemas, los dos tienen futuro, quiero los dos. A uno de ellos debo acudir, el otro viene. Uno es claro y lo trazo con el movimiento de mis pupilas; el otro es mágico y misterioso, a veces se esconde sin que lo persiga. Me gusta.
Siento que me quieren, siento que los quiero. Ojalá pudiese ser un pseudogato para tener más de una vida y poder elegir las dos calzadas; por cierto, una iluminada y la otra no tanto. Siento que mis percepciones se desvanecen, mi mano me miente y mi intuición se va sin pagar. Me traicioné.
Los dos caminos tienen futuro. Escribo esto con el miedo de descubrirme y no pertenecer más al mágico mundo ilusorio de deseos, de tratar de tomar un té contigo y mirar el cielo desde las estrellas.
Las cinco razones por las que no digo las cosas son las que justifico de igual manera.
Te espero acá con anhelos, con un camisón, con una buena historia de sadismo con mocasín en el infierno. Te espero con dos caminos; hazme llegar bien tranquilo y sin pesares, por favor, que seré para ti una de tus travesías...
9/2013