AshleyMoa
El paddock de Montreal estaba más animado que nunca. Era viernes, el día de medios, y los pilotos caminaban de un lado a otro entre entrevistas, cámaras, y fans emocionados. Pero lo que realmente llamó la atención ese día fue un invitado inesperado.
-¿Ese es Shawn Mendes? -susurró George Russell, alzando una ceja.
-¿Qué hace aquí? ¿Le gustan los autos ahora? -rió Charles Leclerc, dándole un codazo a Carlos Sainz.
-Tal vez viene a ver a alguien -dijo Oscar Piastri con tono sospechoso, notando que Shawn no apartaba la vista de un piloto en particular.
Lando Norris.
El británico intentaba actuar normal mientras revisaba su casco, pero sus mejillas estaban sospechosamente sonrojadas desde el momento en que Shawn apareció por el paddock. Los pilotos lo miraban, cuchicheando entre ellos, algunos burlones, otros simplemente curiosos.
-¿Se están mandando miraditas o me lo estoy imaginando? -soltó Pierre Gasly entre risas.
-Nah, seguro es un fan más -agregó Max Verstappen, aunque fruncía el ceño.
Y entonces sucedió.
Shawn, ignorando todas las cámaras, reporteros y murmullos, caminó decidido hasta Lando. Nadie alcanzó a decir nada cuando, en un solo movimiento, lo alzó entre sus brazos como si fuera lo más normal del mundo.
-¡¿QUÉ DEMONIOS?! -exclamó Yuki Tsunoda, mientras todos se quedaban boquiabiertos.
Shawn sonrió, miró directamente a Lando, y sin pensarlo dos veces, le robó un beso. No uno simple. Fue largo, intenso, lleno de pasión contenida por semanas de distancia.