Larulitos_123
Dios mío! Te agradezco por la vida que me diste, por el aire que respiro, por lo que soy, por lo que tengo... ¡por él! ¡Te lo ruego, no te lo lleves! ¡Detente!"
Al oírla, Adán tomó una respiración profunda, un sonido horrible y húmedo. La miró fijamente, y con un esfuerzo sobrehumano, se unió a su plegaria, interrumpiéndola: "Dios... te agradezco por darme la vida... y por la mujer que me acompaña." Tosió, y un nuevo chorro oscuro manó. "Te agradezco, Dios, por darme a la compañera... más amable, dulce, valiente y amorosa... que pudiste haberle entregado a cualquier hombre."
Eva lloraba sin control, suplicándole que se callara, que guardara fuerzas, pero él continuaba, su voz desvaneciéndose pero su voluntad intacta: "Siempre estaré agradecido... Y ahora... te pido algo." Sus ojos, llenos de un amor tan vasto que ahogaba el horror a su alrededor, se clavaron en los de ella. "Por favor... mantén a salvo a mi esposa. Cuídala. Y guíala... como lo hiciste conmigo. Eso... es lo único que te pido, Padre Celestial."
Luego, con lo que parecían sus últimas moléculas de energía, se inclinó hacia ella. Su frente tocó la de Eva. "Ahora... vete", susurró, su aliento ya apenas un fantasma. "Por... favor."