SHADOW_B7
Nunca fui un hijo deseado.
Lo entendí desde que era pequeño, cuando mis hermanos recibían abrazos, palabras de orgullo y miradas llenas de amor, mientras yo aprendía a sobrevivir con el silencio.
Mis logros nunca fueron suficientes. Mis errores, en cambio, parecían imposibles de olvidar.
Crecí sintiéndome invisible, preguntándome qué tenía de malo, por qué nadie podía quererme de la misma forma en que yo necesitaba ser querido.
Con el tiempo llegaron las lágrimas, los pensamientos oscuros y la soledad. Me acostumbré a fingir que estaba bien, a sonreír cuando por dentro me estaba rompiendo.
Hasta que apareció él.
Un demonio al que todos temían.
Un monstruo del que cualquiera habría huido.
Pero yo no vi un monstruo.
Vi a alguien que me escuchaba. Alguien que permanecía a mi lado cuando todos los demás se iban. Alguien que vio mis heridas incluso cuando yo intentaba esconderlas.
Y sin darme cuenta, encontré en la oscuridad el amor que llevaba toda mi vida buscando.
Porque a veces los demonios no vienen a destruirte.
A veces llegan para salvarte.