bandagewreck
Sigma nunca imaginó que el cuerpo de Chuuya Nakahara fuera tan estrecho, tan caliente y tan malditamente perfecto bajo sus dedos. Esta noche, las palabras suaves se quedan cortas; Sigma se concentra en la humedad, en el sonido de sus dedos entrando y saliendo de Chuuya, y en cómo el pelirrojo se deshace en espasmos cada vez que Sigma lo abre un poco más. Sexo directo, detallado y sin rodeos.