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Érase una vez, en un mundo mágico que aún sanaba de las cicatrices de una gran guerra, vivía un joven hechicero llamado Draco Malfoy. A sus 25 años, su corazón se hallaba vacío, y su madre, temerosa de verlo en soledad, decidió unir su destino al de otro antiguo linaje: los Rosier.
El elegido fue Victor Rosier, un distinguido mago de 28 años que, para preservar el legado de su familia, necesitaba encontrar una pareja digna.
Draco, aunque dudoso, tomó su pluma y escribió con delicadeza una carta, invitando a Victor a cenar en un encantador restaurante del Callejón Diagon, con la esperanza de conocerse mejor.
Al encontrarse, los corazones no latieron al unísono: Draco quedó prendado al instante de la elegancia y la fuerza de Victor, mientras que Victor solo vio a un joven mimado de apariencia delicada.
Sin embargo, como en todo buen cuento de hadas, el destino tejió con paciencia su magia. Día tras día, entre paseos bajo la luz de las luciérnagas, libros compartidos en la biblioteca y hechizos lanzados con risas, los dos magos comenzaron a ver más allá de las apariencias.
Victor descubrió en Draco a un alma noble, valiente y capaz de un amor tan puro que iluminaba hasta los rincones más oscuros de su corazón. Y Draco, amado y respetado por primera vez sin juicios, dejó florecer su ternura y su magia más especial: la capacidad de traer vida al mundo.
Así, lo que comenzó como un compromiso por conveniencia se convirtió en un amor verdadero, de esos que solo nacen una vez cada luna azul.
Y en ese amor, 𝑎𝑚𝑏𝑜𝑠 hallaron su hogar.
Y como todo buen cuento mágico... vivieron
𝑓𝑒𝑙𝑖𝑐𝑒𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑆𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒.
"𝑆𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 ℎ𝑎𝑦 𝑢𝑛 𝑚𝑒𝑡𝑜𝑑𝑜
𝑑𝑒 𝐴𝑚𝑎𝑟...
𝑌 𝑡𝑒 𝑎𝑚𝑜 𝐷𝑟𝑎𝑐𝑜".