Nathy_2703
PRÓLOGO
La primera vez que Miko vio a Karol, supo que sería un problema.
No por su música, aunque era hipnótica. No por su voz, aunque te atravesaba el pecho como una daga. Fue por la forma en que la miró desde el otro lado del escenario durante los ensayos del Festival: con una calma insolente, como si ya supiera un secreto que ni siquiera había confesado a sí misma.
Tres meses. Eso fue lo que tardaron en pasar de las pullas elegantes en entrevistas a los silencios cargados en pasillos vacíos. De las indirectas en redes a las miradas que duraban demasiado. De fingir indiferencia a tocarse sin querer solo para sentir esa chispa eléctrica que las consumía por dentro.
Era una guerra. Siempre lo fue. Dos reinas del escenario, acostumbradas a dominar, a tener el control, a no doblegarse ante nadie. Pero cada batalla tiene un momento de quiebre. Y el de ellas llegó la noche de la final, cuando Miko cruzó la puerta del camerino de karol y cerró con llave.
Lo que pasó después no fue una rendición. Fue una colisión.
Un beso de hambre acumulada. Manos que no pedían permiso. Piel contra piel. Gemidos ahogados contra paredes de camerino. La seda rasgándose. Los dedos encontrando respuestas a preguntas que ninguna se había atrevido a formular.
Y cuando todo terminó, cuando el silencio volvió, ambas entendieron la verdad:
Aquello no había hecho más que empezar.
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Esta noche, dos rivales se convierten en amantes. Mañana, el mundo entero las verá cantar como si nada hubiera pasado. Pero ninguna de las dos volverá a ser la misma.
Porque hay guerras que se ganan con estrategia. Y hay guerras que se pierden con un solo beso.