Yudyth2009
La relación entre el Dios de los Mares y la "perdedora" seguía siendo un enigma para el Olimpo, un baile de silencios y gestos que nadie más lograba decodificar. No había cambiado nada, y a la vez, todo era distinto.
El mar nunca estaba realmente en calma, y Poseidón tampoco. Para el resto del mundo, el Dios de los Mares era un abismo de frialdad, una tormenta contenida tras una mirada de hielo que despreciaba todo lo que no fuera la perfección divina.
Pero para Kojiro, la "perdedora más fuerte de la historia", el mar era simplemente... el mar.