egyounm
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Phuwin lleva semanas jugando con fuego. Detrás de la pantalla de Snapchat, es el maestro de la insinuación, enviando fotos provocativas a medias tintas y promesas descaradas a un misterioso chico llamado Pond. Su parte favorita del juego es simple: encender el ambiente hasta el punto de no retorno y desaparecer, dejando a Pond completamente con las ganas.
Pero Phuwin olvidó una regla fundamental: no juegues con alguien que no tiene miedo de ir a buscar lo que le pertenece.
Cansado de promesas rotas y de quedarse esperando en la oscuridad, Pond decide aparecer en la puerta de su casa. Es más imponente de lo que imaginaba, y no tiene intenciones de regresar a casa con las manos vacías. El juego ha terminado, y ahora Phuwin tendrá que cumplir, cuerpo a cuerpo, cada una de las promesas que dejó a medias.